Hay historias que se cruzan con el abandono. Que empiezan en un paraje, con la ilusión del trabajo en el pueblo, y terminan a la intemperie, en un banco de plaza.

Esa es la historia de Miguel Ángel Pichiñanco, “Pichi” para todos, el personaje urbano que Junín de los Andes vio deambular durante años y que este fin de semana murió solo, con frío, en el corazón mismo de la ciudad.

“Pichi” había llegado desde su paraje natal de Pampa del Malleo, a unos 30 kilómetros de Junín, como tantos jóvenes del área rural que buscan oportunidades. No las encontró. Y como relatan quienes lo conocieron, se fue quedando, tirándose a la bebida, transformándose en una figura familiar de las esquinas, pidiendo una moneda, siempre con una sonrisa.

El final ocurrió en el lugar más vital de la vida social de Junín: el Paseo del Parque Centenario, en Coronel Suárez 555 casi esquina Don Bosco.

Según la información suministrada por el comisario inspector Félix Gómez, Coordinador Operativo de la Dirección Lagos del Sur, a las 11:15 del domingo 6 de septiembre de 2026 fue alertada por la presencia de un hombre tendido.

 Lo había visto Juan Carlos Rocha (58), que circulaba por el sector de puestos de artesanías y observó un bulto cubierto con una manta rosada que no respondía a los llamados.

A las 11:25 arribó la ambulancia. La médica del nosocomio local constató que ya no tenía signos vitales. Se trataba de un hombre de 52 años aproximadamente, en situación de calle y con antecedentes de consumo de alcohol.

Criminalística y el médico policial preservaron la escena y tras el examen externo concluyeron que no había signos de violencia ni traumatismos: una muerte de causa natural, de etiología desconocida. El cuerpo fue entregado a su familia y trasladado a la comunidad.