En una nota fechada este 28 de julio de 2026 dirigida al Intendente Carlos Saloniti, con copia al Secretario de Obras Publicas Héctor Duran y la presidenta del Concejo Deliberante Natalia Vita el Defensor del Pueblo Fernando Bravo reclama “urgente intervención frente al deterioro del estado de calles y caminos municipales, en tanto se trata de bienes del dominio público a su cuidado material y objetivo”.
Y a continuación se explaya diciendo que “conforme las competencias que la Carta Orgánica y la Ordenanza 10.136/14 otorgan a esta Defensoría del Pueblo y del Ambiente, entre las que están las de detectar fallas sistémicas de la administración y formular “recomendaciones” al efecto, es que de oficio le impongo de la necesidad urgente de señalizar los sitios de mayor riesgo por baches para personas y bienes, hasta tanto se proceda a su reparación definitiva”.
“Asimismo, le solicito establecer un plan de bacheo extendido en el tiempo e informado a cada junta vecinal por medio de un cronograma de trabajo; todo ello sin perjuicio de las previsiones de pavimentación o repavimentación que estén en ciernes o en ejecución”.
Por razones que son de toda evidencia y público conocimiento, me eximo de formular a Ud. un “mapeo” de los baches en cuestión, pues quien recorra a diario los barrios o la avenida Koessler en particular, tendrá cabal idea del estado calamitoso que presentan estas arterias en ciertos tramos.
“Habrá notado Ud. que me he referido tácitamente al artículo 26 de la Ordenanza 10136/14 (“comportamientos sistémicos y generales”), por cuando los baches en cuestión no pueden ser atribuibles a condiciones climáticas propias de la estacionalidad y, por tanto, previsibles”.
“La existencia de baches es persistente en el tiempo y los arreglos parciales que se hacen o han hecho con alguna frecuencia, resultan inocuos ante las primeras precipitaciones, al punto de que el mismo pozo reaparece luego igual o incluso en más deteriorada condición”.
“En consecuencia, es esta una falla sistémica de la administración que permanece en el tiempo y que, aun admitiendo las limitaciones presupuestarias propias de la época, no puede ser conjurada con buenas intenciones y arreglos parciales”.
