Desde nuestro hospital queremos expresar nuestro más enérgico rechazo a cualquier tipo de violencia, ya sea física o verbal.
Reafirmamos que bajo ninguna circunstancia una agresión hacia quienes trabajan día a día para cuidar la salud de nuestra comunidad puede ser justificada ni aceptada.
Manifestamos nuestra total solidaridad con nuestro compañero agredido, así como con todo el equipo de la Guardia de Emergencias, que enfrenta situaciones complejas con profesionalismo, compromiso y vocación de servicio. Su labor es fundamental y merece todo nuestro respeto y apoyo.
Recordamos que las agresiones no solo afectan a la persona directamente involucrada, sino que también repercuten negativamente en el funcionamiento del servicio y en la calidad de la atención.
Quienes trabajamos en salud somos personas, con emociones y límites, al igual que quienes reciben nuestra asistencia. Los hechos de violencia generan un impacto que dificulta el desarrollo adecuado de nuestras tareas y, en consecuencia, la atención de todos los pacientes que requieren ayuda.
Hacemos un llamado urgente a fortalecer una convivencia basada en el respeto mutuo, especialmente en un ámbito tan sensible como el servicio de emergencias, donde la colaboración, la comprensión y el respeto son esenciales para brindar la mejor atención posible en contextos de extrema complejidad y bajo una gran presión emocional, lo que hace aún más necesaria la construcción de vínculos respetuosos.
Reafirmamos nuestro compromiso con un entorno seguro, digno y libre de violencia para quienes trabajan y para quienes reciben atención en nuestro hospital.
Invitamos a que esta situación motive una reflexión profunda, tanto en el ámbito familiar como laboral y social, sobre la importancia de la empatía, el respeto y el cuidado mutuo como valores fundamentales para la convivencia
