Con apenas 25 años, el sanmartinense Pedro Martínez Viademonte ya forma parte de un proyecto científico que busca mejorar la calidad de vida de personas que sufrieron accidentes cerebrovasculares (ACV).
Estudiante avanzado de Ingeniería Biomédica en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), desarrolló junto a un equipo de investigación un videojuego de realidad virtual que permite trabajar la recuperación de la motricidad fina en pacientes neurológicos.
La semana pasada, el proyecto tuvo una vidriera impensada para muchos investigadores argentinos. Pedro y la directora del laboratorio donde trabaja, Valeria Della Maggiore, fueron invitados al programa de televisión “Otro día perdido”, que conduce Mario Pergolini, para presentar la innovadora herramienta tecnológica y mostrar cómo la ciencia puede transformarse en una solución concreta para miles de personas.
Detrás de esa aparición mediática hay años de estudio, sacrificio y una historia que comenzó a más de 1.500 kilómetros de Buenos Aires, en San Martín de los Andes. Pedro cursó sus estudios secundarios en la EPET N°12, donde se recibió como técnico electromecánico en 2019. Como muchos jóvenes del interior que buscan carreras científicas o tecnológicas específicas, tuvo que dejar su ciudad para continuar su formación universitaria.
“Yo quería estudiar Ingeniería Aeroespacial, pero justo ese año la carrera cerró y apareció Ingeniería Biomédica. Empecé a averiguar y me fascinó”, contó.

La pandemia marcó el inicio de esa nueva etapa. Tras rendir el examen de ingreso en Buenos Aires, regresó a San Martín de los Andes para cursar de manera virtual. Durante casi dos años siguió las clases desde su ciudad natal hasta que, finalmente, se instaló en la capital del país para continuar con la carrera de manera presencial.
Hoy transita el cuarto año de una carrera que demanda seis años de formación entre cursado y tesis final. “Cuando terminé la escuela técnica ya tenía claro que quería estudiar ingeniería. La EPET te da una base muy importante. Los primeros años de universidad fueron difíciles para todos, pero nosotros llegamos entendiendo muchos conceptos que otros recién estaban viendo por primera vez”, recordó.
El videojuego sanador
La iniciativa combina neurociencias, medicina, ingeniería y programación para abordar uno de los desafíos más frecuentes que enfrentan quienes sobreviven a un ACV: recuperar la motricidad fina de las manos y los dedos.
Muchas veces, después de un accidente cerebrovascular, los pacientes conservan parte de su movilidad, pero pierden precisión para realizar tareas cotidianas como tomar una taza, escribir en un teclado o manipular objetos pequeños.
“La rehabilitación tradicional suele apoyarse mucho en mecanismos de compensación. Si una persona no puede mover determinados dedos, encuentra otras maneras de hacer la tarea. Nuestro enfoque busca recuperar las capacidades motoras que se perdieron y no solamente compensarlas”, explicó.
A partir de años de investigación científica sobre aprendizaje motor, el equipo diseñó una herramienta innovadora basada en realidad virtual.

El videojuego desarrollado por Pedro se llama “Hand Solo”, un nombre inspirado en el universo de Star Wars. Dentro del entorno virtual, el usuario debe esquivar meteoritos utilizando movimientos específicos de los dedos.
Lo que parece un juego es, en realidad, una compleja herramienta terapéutica. “Dependiendo de cómo muevas los dedos, la nave se desplaza hacia un lado o hacia otro. Mientras la persona juega está entrenando movimientos muy específicos de la mano sin sentir que está haciendo una rehabilitación tradicional”, detalló.

