“Las y los trabajadores de la salud del Hospital Ramón Carrillo expresamos nuestro repudio a las declaraciones realizadas por Nadia Márquez, quien cuestionó la presencia de símbolos de diversidad y la existencia de espacios inclusivos dentro del hospital público.
Nos preguntamos qué tiene para decir sobre salud pública una referente política de un espacio que viene acompañando el vaciamiento sistemático del sistema sanitario argentino.
Mientras se escandalizan por una bandera que representa inclusión, guardan silencio frente al desmantelamiento de políticas públicas fundamentales:
Los recortes sobre programas de acceso a medicamentos, el deterioro de programas de prevención y atención en HIV e ITS, las dificultades crecientes para acceder a tratamientos oncológicos, el abandono de políticas destinadas a personas con discapacidad, el ajuste sobre el PAMI, la pérdida de recursos en hospitales y centros de salud y la precarización de quienes sostenemos diariamente la atención de la población.
Los consultorios de diversidad existen porque hay personas que históricamente fueron discriminadas, expulsadas o violentadas dentro del sistema de salud. No son privilegios. Son herramientas para garantizar derechos, acceso a la atención y acompañamiento sanitario.
Las banderas que hoy algunos señalan con odio representan algo muy simple: que toda persona merece ser atendida con respeto y dignidad.
Como trabajadores y trabajadoras de la salud sabemos cuáles son los verdaderos problemas de nuestro sistema. No son las banderas. No son las identidades. No son los derechos.
El verdadero problema es el ajuste. Por eso rechazamos los discursos que buscan enfrentar a la sociedad y desviar la atención de las consecuencias concretas que tienen las políticas de recorte impulsadas por el gobierno nacional y defendidas por dirigentes de La Libertad Avanza.
Defender la salud pública también es defender una salud inclusiva, accesible y respetuosa para toda la comunidad porque las banderas no vacían hospitales. El ajuste sí.”

