El director provincial del Sistema de Manejo del Fuego, Adrián Barrera, informó sobre el estado de alerta crítica que atraviesa la región debido a la falta de precipitaciones. El funcionario aseguró que los cauces de los ríos y arroyos se encuentran niveles mínimos históricos.

Barrera advirtió que la vegetación está extremadamente seca y predispuesta a arder ante cualquier chispa. Esta situación climática convirtió a los pastizales en un combustible fino que facilita la propagación explosiva de las llamas.

Ante esta amenaza, el Gobierno provincial dispuso vuelos de avistaje permanentes con naves de la Policía de Neuquén. En estas patrullas, técnicos especializados recorren el territorio para detectar columnas de humo en zonas de difícil acceso.

Barrera precisó que los focos pueden aparecer hasta 72 horas después de una tormenta eléctrica. Explicó que el rayo puede generar un «fuego subterráneo» o quedar latente en una planta grande antes de manifestarse en la superficie.

El sistema de monitoreo reforzó el uso de cámaras y satélites para identificar puntos calientes en tiempo real. La vigilancia se concentró en las zonas sur y centro, donde se detectó mayor actividad eléctrica recientemente.